Periodismo para armar/ desarmar/ rearmar

Quisimos festejar este #DíadelPeriodismo de otra forma, así que invitamos a talentosxs colegas de varios puntos del país para una nueva versión del Cadáver Exquisito. Sí, esa dinámica en el que un/a participante escribe un texto y al siguiente se le da sólo la última frase, para que sirva de inspiración y de disparador a su propia reflexión. Así, quedó esta suerte de texto coral para pensar sobre los aportes, desafíos, obstáculos y nuevos horizontes del periodismo científico. Algo es seguro: en ambas disciplinas, las mejores respuestas son siempre colectivas.

Y como frutilla del postre, les compartimos artículos/trabajos de quienes participaron en esta iniciativa de Entre tanta ciencia, a modo de selección del gran y talentoso  periodismo científico que se hace en Argentina.

¡Que empiece el juego!

¿Qué tiene que ver la ciencia con el Día del Periodista? Que, de alguna manera, el periodismo siempre quiso ser como ella. Tener ese nivel de valoración y esa potestad de ‘verdad’, aunque eso sea un ideal inalcanzable. De ahí sacamos la absurda pretensión de objetividad y la mentira de ‘contar la verdad’. Para cuando gracias a las ciencias (sociales) nos dimos cuenta de que eso era imposible, ya era tarde. Ya le habíamos dicho a todo el mundo que existía el ‘periodismo independiente’, como si una noticia fuese envasada en vacío. La ciencia es eso que el periodismo envidia y a lo que quiere parecerse a pesar de que ninguno de los dos sea lo que dice ser. No es que sean dos impostores sino que son dos profesiones desesperadas por alcanzar el horizonte, la utopía de la verdad. Cada evidencia, fuente o dato es un paso hacia adelante sobre una esfera inmensa que nunca cesa de rotar.

Cada evidencia, fuente o dato es un paso hacia adelante sobre una esfera inmensa que nunca cesa de rotar. Un paso adelante o un paso atrás. En verdad, nunca tenemos muy en claro en qué dirección vamos. Quizás, de lo único que podamos construir alguna certeza es sobre las ganas, y a veces la acuciante necesidad, de construir diálogos. De tensar sogas, de trazar puentes entre los científicos, las científicas, y el resto de la ciudadanía que, pese a no conocer cómo se cocinan los saberes puertas adentro de un laboratorio, sí tiene mucha experiencia en construirlos más allá de la academia.

Conversar. Somos conversadores, algunos más que otros, otros más que algunos. A los periodistas nos interesa conocer el mundo que nos rodea y pensamos que la vida es demasiado corta para tanto en juego, o para tanto jugo por exprimir sin ser exprimido. Nunca nos conformamos, las ganas de descubrir nuevos mundos se resetean al día siguiente, sin excepción.

Nunca nos conformamos, las ganas de descubrir nuevos mundos se resetean al día siguiente, sin excepción. Y no nos conformamos porque todos los días tenemos la posibilidad de explorar un mundo nuevo, de contar una nueva historia.

Lo que tenemos que decidir es qué historia contar, porque ese relato es fundamental en la construcción de la imagen que la sociedad tiene de la ciencia y del quehacer científico. La historia de la ciencia no está hecha de descubrimientos aislados; por el contrario, los nuevos conocimientos y teorías tienen detrás muchísimos años de trabajo de científicos y científicas de todo el mundo. También hay que mostrar que, al igual que otras actividades, la ciencia tiene intereses y está llena de controversias, que los y las que hacen ciencia son personas de carne y hueso que también van al supermercado, que las investigaciones son financiadas por actores públicos y privados, y que la ciencia también comete errores y que esos errores son propios de la práctica científica. En resumen, nuestro desafío es poder construir un relato que tenga en cuenta una imagen más real de la ciencia.

Nuestro desafío es poder construir un relato que tenga en cuenta una imagen más real de la ciencia. Ya que, con frecuencia, una «representación» de la actividad científica ha recaído en los medios de comunicación basada en un estereotipo muy lejanos a lo verdadero y, como consecuencia, determinan el valor que se le otorga a los científicos, en un país emergente, desde la sociedad.

Comunicar ciencia desde el lenguaje audiovisual es una de las tareas más complejas a las que pueden enfrentarse los productores y guionistas. Ya que se utilizan estructuras narrativas de índole poéticas y dramáticas más propias de las historia de héroes y muy lejos de los papers e informes científicos.

Si bien el documental es el género que mejor responde a los requerimientos de la televisión y el cine para conservar el rigor científico, es necesario seguir trabajando en conjunto entre periodistas, investigadores y la sociedad, ya que en la convergencia de los recursos audiovisuales, asuntos científicos e implicancias sociales será posible construir modelos eficaces de transmisión del saber científico y de sus prácticas más cercanas a lo real.

Los programas de divulgación científica construyen y reconstruyen el sentido que la sociedad establece sobre la ciencia.

Los programas de divulgación científica construyen y reconstruyen el sentido que la sociedad establece sobre la ciencia. En esa tarea y en todo ese proceso, la función que tenemos los y las periodistas científicos es primordial. El rol del periodista científico adquiere más relevancia en el contexto actual de pandemia ante la necesidad social de recibir información científica contextualizada, clara y confiable. Es importante que en los medios masivos de comunicación la información científica esté a cargo de periodistas especializados.

Es importante que, en los medios masivos de comunicación, la información científica esté a cargo de periodistas especializadxs. Quienes se han formado en el campo del periodismo científico saben cómo acceder a fuentes confiables, cómo interpretar un paper sin sobrevalorar ni minimizar los hallazgos, cómo evitar la tentación de ofrecer titulares atractivos que nada tienen que ver con el contenido al que se refieren, además de contar con las herramientas necesarias para comunicar la incertidumbre de una manera responsable.

Sin dudas, contratar periodistas científicxs es una decisión editorial clave para aquellos medios que quieran ofrecer información de calidad, rigurosa y chequeada, imprescindible para poder explicar problemas complejos sin abordajes superficiales. Y más aún: en un contexto de crisis climática y ambiental, en donde la ciencia nos muestra cuáles son los caminos para mitigar los impactos, buscar soluciones compartidas y actuar de manera urgente en beneficio de nuestras comunidades, los medios deben estar a la altura de los desafíos que se nos presentan. Lo hemos visto en el último tiempo, en donde la cobertura sobre la pandemia ha demostrado —una vez más— que las audiencias necesitan información confiable para la toma de decisiones. El resultado salta a la vista: aquellos medios que cuentan con periodistas científicxs en sus redacciones son los que están marcando la diferencia.


Aquellos medios que cuentan con periodistas científicxs en sus redacciones son los que están marcando la diferencia. Y lo cierto es que, en estos tiempos pandémicos, la presencia de discursos que intentan, a veces contracorriente, generar una cercanía entre la sociedad y la comunidad científica, están contribuyendo de hecho a que se creen nuevas prácticas, otras formas de concebir lo colectivo, la salud, el ambiente, la vida y nuestro impacto en lxs otrxs.

Pienso al periodismo científico como ese puente que acerca, que recorta asimetrías y que brinda herramientas a la sociedad. Es decir, que empodera. En ese diálogo, entonces, es necesario insistir para poner en valor la ciencia por y para los territorios, y para imaginar otras formas de desarrollo que involucren a todxs. En resumidas cuentas: compartir, divulgar y debatir con la ciencia que tenemos contribuye, también, a pensar nuestra soberanía.


Compartir, divulgar y debatir con la ciencia que tenemos contribuye, también, a pensar nuestra soberanía. Por esta razón, es prioritario que la ciencia pueda generar nuevos conocimientos y brindar posibles soluciones a los problemas de cada comunidad en particular.  Ese trabajo comienza desde la elección del tema a investigar, la mirada propia sobre el mismo y los recursos para llevar adelante el proyecto.

En ese proceso, la comunicación de la ciencia cumple un rol estratégico. En primer lugar, para visibilizar las problemáticas de una determinada sociedad y promover discusiones. También para acercar distintos saberes sobre un tema, propiciar el diálogo entre ellos y la circulación de nuevos hallazgos.

Pero no se trata sólo de divulgar los resultados de un descubrimiento, sino contar el camino que se fue recorriendo, los avances y retrocesos, las dudas y la dedicación de los investigadores a lo largo del tiempo. Exponerlos no como robots aislados en un laboratorio, sino como personas comunes que se hacen preguntas y buscan respuestas a través de la ciencia.

Es misión del periodismo científico contar la verdadera historia, basada en evidencias, con fuentes expertas y datos comprobables en un lenguaje compartido por la mayoría. Con el fin de generar en la sociedad nuevos saberes y concientizar sobre nuestros modos de vida.

¿Nuestros modos de vida son el producto de una cultura impuesta por poderes invisibles que nos condicionan y nos determinan; o son el producto de decisiones racionales que tomamos a cada paso que damos? Como sea, el conocimiento científico es una de esas herramientas fundamentales a la hora de forjar un pensamiento crítico. Entonces, ¿Qué pasa si la ciencia llega para quedarse? ¿Qué pasa si hay ciencia en nuestras escuelas, en los barrios y en la televisión? ¿Qué pasa si los pibes y las pibas hacen, piensan y comparten ciencia? Tal vez, apostar a construir una cultura científica es apostar a construir una sociedad racional, libre y soberana.

Les compartimos una pequeña selección de trabajos del periodismo científico argentino, seleccionados por sus propios autorxs:

Bienvenidos a la Patagonia, la fábrica mundial de dinosaurios, por Victoria Ennis (Diario El País, España)

«Los cirujas valemos menos que la basura que enterramos», por Pablo Esteban (Página 12)

Biografías: Historias de las mujeres en ciencia, por Marcela Bello y equipo (Universidad Nacional de General Sarmiento)

Entrevistas sobre Federico Leloir, para el ciclo Notables de la ciencia, por Esteban Rosso y equipo (CONICET, Fundación IBYME e Instituto Leloir).

Tucumanos desarrollaron un test para medir anticuerpos contra el coronavirus, por Daniela Orlandi (Universidad Nacional de Tucumán).

Guía para la cobertura periodística desde un enfoque de salud, proyecto coordinado por Carolina Gil Posse (Salud sin Daño)

#LiberenLasPatentes: un grito global contra la desigualdad, por Carolina Vespasiano (LATFEM)

El techo de cristal es muy difícil de romper, por Victoria Arrabal (Página 12)

El dolor de lo invisible, por Alejandro Cannizzaro (CONICET CENPAT).

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Un comentario en «Periodismo para armar/ desarmar/ rearmar»

  1. La propuesta de enlace de los distintos textos me pareció muy atractiva y las opiniones muy consistentes, todo eso logró mi interés de leerlas hasta el final, que debo aclarar, no me pasa siempre. FELICITACIONES!!!

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